miércoles 7 de mayo de 2008

Volar


Es un sueño de esos que llaman recurrentes.
Regularmente, más o menos cada dos meses, sucede que en cualquier momento de cualquier sueño y en cualquier situación comienzo a dar pequeños saltos como si de un calentamiento deportivo se tratase,pero de una forma absolutamente incontrolable, al principio me invade una sensación de inestabilidad que, cuando estoy despierto, no experimento más que cuando resbalo y estoy a punto de caer al suelo. Después, estos leves pero rápidos botes se cargan de fuerza y empiezan a convertirse en suaves brincos, primero son solo unos centímetros, pero con cada salto gano altura, ahora solo pienso en que si esta sensación se desvanece de repente me voy a dar una leche de campeonato. El impulso sigue siendo irrefrenable pero ahora la angustia es sucedida por la calma, un salto ya supera mi propia altura pero continuo rebotando absurdamente. Pasados unos minutos descubro que puedo orientar cada lance. Ya llego a la copa de un árbol, bajo al suelo y decido saltar hasta el tejado de una casa cercana, cada salto es mayor que el anterior. Por fin soy capaz de llegar hasta las nubes y es ahí arriba cuando desaparece el hormigueo de mis pies, ya no necesito descender para mantenerme en el aire, vuelo vuelo vueloooooooooo me siento como un predador del aire, subo, bajo, planeo como un halcón.

En el mismo sueño y usando esa mágica habilidad recorro lugares muy distantes entre sí, visito a familiares, amigos y también hablo con desconocidos. Aun no sé porque, pero siempre hago lo mismo, lo más curioso de todo esto es que termino con la sensación de que esos encuentros han sido completamente reales.